Las armas de fuego no son las únicas aliadas de los delitos

Proponen que se extienda la actual restricción a otro tipo de armas.  Cifras en materia de seguridad han mejorado.

En un 18 por ciento han disminuido las muertes en Bogotá, desde la implementación de la norma que prohíbe el porte de armas establecida en enero pasado   por la actual Administración.

Las cifras son pues, alentadoras, y todas las autoridades parecen coincidir en la conveniencia de su prórroga, ya que la norma fue extendida por tres meses, tiempo que concluirá el próximo primero de agosto.

Y es que hasta la fecha la disminución en las diferentes formas de delitos ha sido generalizada.

Pero aunque muchos ven satisfactoriamente estos resultados,  el concejal Orlando Santisteban Millán, aseguró que  este panorama debe analizarse con mayor profundidad, ya que no en  todos los delitos relacionados las armas de fuego constituyen la herramienta utilizada para cometer los mismos.

En materia de porcentajes, para el hurto a establecimientos públicos, se determinó que la utilización de armas de fuego representa el 19%, para las lesiones comunes el 7.7% y para el hurto a residencias el 5.9%.

“Esto significa que el mayor porcentaje para estos casos lo representan las armas blancas, para las cuales no hay restricción. Para algunos delitos las armas blancas constituyen el mayor medio utilizado para delinquir, así se queda corta la restricción al porte de armas de fuego únicamente, que igual debemos seguir respaldando”, señaló el cabildante.

La propuesta del Santisteban Millán, va encaminada a cumplir la meta de cero criminalidad en la ciudad.

“Para lograr este resultado hay que optimizar las medidas establecidas.  Aunque la medida de restricción al porte de armas de fuego ha sido productiva, no es posible llegar a la meta de cero, cuando se ha establecido que  las armas blancas son más fáciles de conseguir y no se han implementado mecanismos para que salgan de circulación”, señaló el cabildante.

“He propuesto que quienes venden estas armas tengan un permiso,  que esos establecimientos lleven un censo a quienes les venden las armas y  la prohibición del negocio informal de las mismas en las calles”